¿Qué hay entre los átomos? Spoiler: No es “nada”
Imagina, por un momento, nada absoluta. No luz, no aire, no partículas. Un vacío total. Parece sencillo, pero es imposible. Porque incluso imaginar “nada” ya es algo. Y ese “algo” resulta ser clave para entender cómo funciona nuestro universo.
Desde la escuela sabemos que todo está hecho de átomos. Pero lo que no siempre nos explican es que los átomos no están pegados entre sí. De hecho, hay enormes espacios entre ellos. ¿Qué hay en esos espacios? ¿Vacío?
No. Todo lo contrario.
La ilusión del contacto
Cuando apoyas tu mano en una mesa, sientes que hay contacto. Pero, en realidad, los átomos de tu mano nunca tocan los de la mesa. ¿Por qué?
Porque cada átomo está rodeado de electrones, y los electrones tienen carga negativa. Al acercarse entre sí, se repelen. Esas fuerzas eléctricas son tan fuertes que impiden que dos átomos se toquen. Lo que sentimos como “sólido” no es contacto real, sino repulsión electromagnética.
Estás flotando sobre todo lo que crees tocar. Siempre lo has hecho.
Entonces, ¿qué llena el espacio entre los átomos?
Los espacios entre átomos están llenos de campos electromagnéticos. Estos campos no son meros conceptos matemáticos: son entidades reales. Tienen energía, ejercen fuerza, y existen en todo el universo.
Cada partícula cargada, como un electrón o un protón, genera un campo que se extiende infinitamente. No hay separación real entre los átomos: hay una red continua de campos que los conecta.
Pero hay más: el vacío no está vacío
Incluso si logras sacar todos los átomos de una región del espacio —dejando un “vacío perfecto”— la física cuántica nos dice que ese espacio aún no está vacío.
Gracias al principio de incertidumbre, es imposible que una región del espacio tenga energía exactamente cero. Por lo tanto, incluso el vacío más perfecto está lleno de actividad: partículas virtuales aparecen y desaparecen constantemente.
Esto se ha comprobado experimentalmente. En el famoso efecto Casimir, dos placas metálicas en el vacío se atraen, no por fuerzas visibles, sino por el desequilibrio de partículas virtuales dentro y fuera de ese diminuto espacio.
La realidad: campos en acción
Lo más fascinante es que las partículas mismas (electrones, quarks, etc.) no son “cosas” en un espacio vacío. Son excitaciones de un campo. Un electrón es solo una región donde el campo electromagnético vibra más intensamente.
Tú, yo, el aire, las estrellas: todo somos campos en diferentes configuraciones. Lo que llamamos “materia” no es más que actividad concentrada dentro de campos invisibles que lo atraviesan todo.
En resumen
- Entre los átomos no hay vacío, sino campos y actividad cuántica.
- Nunca tocamos nada realmente: las fuerzas eléctricas lo impiden.
- Lo que consideramos “vacío” está en constante agitación: fluctuaciones cuánticas, partículas virtuales y energía latente.
- La realidad no está hecha de cosas dentro de un espacio. La realidad es espacio haciendo cosas.
La próxima vez que mires tu mano, recuerda: no estás hecha de materia sólida flotando en la nada. Eres una estructura de campos, vibraciones y conexiones. En este universo, no existe la nada absoluta.
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